Hacía tantos Domingos que no me sentía así,que siendo sincera,ya los estaba extrañándo.
Tan acostumbrada a que las cosas salgan mal,
era rara mi posición neutral
Por suerte no vi mis lagrimas aquel día,
es que mi corazón tiene un escudo muy grande
que me ayude a seguir.
Todos poseen uno,solo que algunos ingnoran su existencia
Otros,con un pensamiento bastante naif,creen que
no lo necesitan (pobre de ellos)
Hay quienes se durmieron y lo perdieron.
Y existen los militantes y defensores
que siguen su mandato al pie de la letra.
Yo soy una de ellas.
Soy presa,militante y defensora de mi orgullo
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